La regulación emocional se desarrolla con práctica.

Como un músculo, la forma en que gestionas tus emociones puede fortalecerse con la práctica, no solo en momentos de crisis.

Regular tus emociones no es un rasgo fijo con el que naces: es una habilidad que se entrena. La ciencia de la regulación emocional muestra que estrategias como la reevaluación o cambiar cómo interpretas una situación puede desarrollarse y fortalecerse con la práctica.

Sueles pensar en tu bienestar emocional como algo que “se trata” cuando algo va mal. Terapia después de la crisis, contención después del quiebre. Rara vez lo piensas como algo que se entrena, de forma sostenida, antes de que haga falta.

Sin embargo, la investigación sobre regulación emocional lleva más de dos décadas mostrando algo distinto: la forma en que respondes a lo que sientes no es un rasgo fijo. Es una habilidad. Y como toda habilidad, se puede practicar, fortalecer y perder por falta de uso.

LA RESPUESTA EMOCIONAL TAMBIÉN SE PUEDE ENTRENAR

Uno de los marcos más influyentes en este campo, desarrollado por el psicólogo James Gross en Stanford, distingue entre distintas formas de regular una emoción según el momento en que se interviene. Cambiar la forma en que interpretas una situación, antes de que la emoción se instale por completo, tiende a funcionar mejor que intentar contener o esconder la emoción una vez que ya está presente (Gross, 2002).

En otras palabras, no se trata de “controlar” lo que sientes después de sentirlo, sino de entrenar la forma en que interpretas lo que te está pasando, mientras está pasando.

REEVALUAR: LA ESTRATEGIA CON MÁS EVIDENCIA

Esta técnica se llama reevaluación cognitiva, y consiste en algo simple de describir, aunque no siempre simple de practicar, cambiar conscientemente el significado que le das a una situación para cambiar su impacto emocional No consiste en forzar una lectura positiva, es preguntarte, genuinamente, si existe otra forma válida de interpretar lo que está ocurriendo.

La investigación muestra que esta capacidad varía entre personas, pero también que puede desarrollarse con la práctica. Quienes reevalúan con más frecuencia tienden a reportar mayor bienestar y mejor regulación cognitiva bajo presión (McRae et al., 2012). No es un talento fijo; es una habilidad entrenable.

CÓMO EMPEZAR A ENTRENARLO

  • Nombra la emoción con precisión. No es lo mismo “estoy mal” que “estoy frustrado porque esperaba otra respuesta”. Cuanto más específico el nombre, más fácil es trabajar con ella.
  • Pregúntate qué más podría significar esto. Ante una situación difícil, busca conscientemente una segunda interpretación posible, no para negar la primera, sino para ampliar el panorama.
  • Practica en lo pequeño, no solo en la crisis. Un tráfico, una fila o un comentario incómodo, son oportunidades de bajo riesgo para ensayar la reevaluación antes de necesitarla en algo grande.
  • Distingue entrenar de suprimir. Entrenar es cambiar cómo interpretas lo que sientes. Suprimir es fingir que no lo sientes. La supresión emocional, en cambio, puede asociarse con mayores costos de bienestar en determinados contextos.

CUANDO LA HABILIDAD NO BASTA

Entrenar la regulación emocional es una práctica de bienestar, no un sustituto de apoyo profesional cuando el malestar es persistente, intenso o interfiere con tu vida diaria. Si sientes que esto describe tu situación, esta información no reemplaza el acompañamiento de un profesional de salud mental, más bien es un motivo para buscarlo con más razón.

Igual que nadie espera llegar a levantar peso con la técnica perfecta desde la primera sesión, tampoco tiene sentido esperar regular cada emoción con precisión desde el primer intento. La diferencia entre “tratar” el bienestar emocional y entrenarlo está justamente ahí: uno espera a que algo falle, el otro construye la capacidad antes de necesitarla.

Tres personas practican yoga en Phisique, realizando la postura del árbol sobre mats en una sala cálida con piso de madera y elementos naturales.

La próxima vez que notes una emoción incómoda durante tu entrenamiento o tu día, prueba nombrarla con precisión y preguntarte qué otra lectura es posible. Es un ejercicio de segundos que, con repetición, puede convertirse en una habilidad real.

Qué bien estar en Phisique.

REFERENCIAS:

  • Gross, J. J. (2002). Emotion regulation: Affective, cognitive, and social consequences. Psychophysiology, 39(3), 281–291. https://doi.org/10.1017/S0048577201393198
  • McRae, K., Jacobs, S. E., Ray, R. D., John, O. P., & Gross, J. J. (2012). Individual differences in reappraisal ability: Links to reappraisal frequency, well-being, and cognitive control. Journal of Research in Personality, 46(1), 2–7. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2011.10.003